
Esta pieza la hice inspirandome en uno de los personajes de la novela “Anansi Boys” de Neil Gaiman. La Mujer Pájaro tiene un rol casi al final de la historia. Cuando la describe el personaje principal, me llegó a la mente esta imagen, asi que decidi dibujar mi versión, La Mujer Pájaro sometiendo a la Araña.
La historia de los “Hijos de Anansi” relata la vida de Gordo Charlie, un aburrido empleado inglés que sufre la muerte de su padre que al parecer no se llevaban muy bien. Sin embargo, es convencido de ir a su funeral hasta Estados Unidos. Allí se encuentra con sus vecinas, que le comunican que tiene un hermano y que puede invocarlo hablándole a las arañas.
La conjunción de leyendas africanas que hablan del Tigre y Anansi y la lucha que éstos mantienen a lo largo de las páginas está muy bien documentada. Cuando Gordo Charlie vuelve a Inglaterra, se siente impelido a llamar a ese hermano que no conoce, quien aparece en un suspiro y se inmiscuye en la vida de Gordo sin tener en cuenta las consecuencias. Pues Araña es un dios y como tal, es capaz de sugestionar la mente de las personas para que crean lo que él desee. Para sacar a su hermano de sus asuntos, Gordo Charlie recurre a la ayuda divina y allí descubre que, además de que todos los cuentos son de Anansi, éste, un dios, es su padre.
Es un libro muy ameno desde el principio donde cada capítulo te engancha al otro, en ningún momento se hace tedioso e incluso cuando te topas con descripciones y largas narraciones. El cruce de la fantasía y la realidad es muy natural, hay una sesión de espiritismo donde Gordo Charlie acude con la Mujer Pájaro o el dios Tigre y aun asi no tiende a descuadrar estas ideas con el entorno moderno de donde vive el protagonista.
Gordo Charlie es un personaje soso que a lo largo de toda la novela, su carácter va cambiando, es algo que me gusta de las lecturas, cuando el personaje de desarrolla y no se estanca en un solo papel. Araña, por su parte, es todo lo contrario a Charlie aun siendo identicos fisicamente, la narración toma caminos diversos y toma un giro muy interesante al llegar al final, aunque en lo personal lo sentí algo predecible.
En la lectura Neil Gaiman cita leyendas africanas que hablan del Tigre y Anansi y la lucha que éstos, Anansi significa “Araña” y dicen que sus peripecias se han extendido al Caribe y las Antillas holandesas.

A continuación les cito uno de esos cuentos de Anansi donde aparece con La Mujer Pájaro.
Enjoy
ANANSI Y LA MUJER PÁJARO
A Anansi no le caía bien la Mujer Pájaro, por que cuando esta tenía hambre comía muchas cosas, entre ellas, arañas. Y siempre tenía hambre.
Hubo un tiempo en el que fueron amigos, pero ya no lo eran.
Un día, Anansi salió a dar un paseo y vio un agujero en el suelo que le dio una idea. Puso unas ramitas secas en el fondo del agujero y les prendió fuego, y sobre ese fuego puso un puchero en el que fue echando raíces y hierbas. Entonces, se puso a correr y a bailar alrededor del puchero mientras gritaba: <<Me encuentro bien, me encuentro taaan bien… ¡Ya no me duele nada y no me he sentido tan bien en toda mi vida!>>.
Armaba tal escándalo que la mujer Pájaro lo oyó y bajó volando para ver a cuento de qué se había armado todo ese follón. Y le preguntó: <<¿Qué es eso que cantas? ¿Por qué te comportas como un lunático, Anansi?>>.
Anansi siguió cantando: <<Tenía tortícolis y me dolía mucho, pero ya no me duele. Me crujían los huesos, pero ahora soy tan flexible como un junco, y tan suave como la Serpiente a la araña siguiente de haber mudado la piel. Soy Increíblemente feliz, ya siempre estaré en forma, porque conozco un secreto que todos los demás ignoran>>.
<<¿Qué secreto?>>, le preguntó la Mujer Pájaro.
<<Mi secreto –le respondió Anansi-. Ahora todos me ofrecerán sus más preciados tesoros a cambio de que les cuente mi secreto. ¡Yupi! ¡Yupi! ¡Estoy de maravilla!>>
La Mujer Pájaro dio unos saltitos para acercarse un poco más y ladeo la cabeza. Entonces fue y le preguntó: <<¿Me contarás tu secreto?>>
Anansi miro a la Mujer Pájaro con aire suspicaz y se colocó delante del puchero, que hervía a borbotones.
<<Me parece que no- dijo Anansi-. Puede que no haya suficiente para los dos. No te ofendas.>>
Y la Mujer Pájaro le dijo:<<Mira Anansi, ya sé que no siempre hemos sido buenos amigos. Pero te propongo una cosa: tú compartes tu secreto conmigo y yo te prometo que ningún pájaro volverá a comerse jamás a ninguna araña. Seremos amigos hasta el fin de los tiempos>>.
Anansi se rascó la barbilla y negó con la cabeza. << Es un secreto muy grande y muy importante que te devuelve la juventud y te llena de energía y estimula la libido y te quita todos los dolores de una vez para siempre.>>
La Mujer Pájaro se atusó las plumas y volvió al ataque: <<Oh, Anansi, seguro que ya te has dado cuenta de que siempre me has parecido un hombre enormemente atractivo. ¿Por qué no te vienes a retozar conmigo entre los matorrales que hay junto el camino? Seguro que puedo hacerte olvidar todos esos recelos que te impiden revelarme tu secreto>>.
Así que se fueron detrás de los matorrales que estaban junto al camino y empezaron besuquearse y a reírse y a ponerse tontos y, luego, cuando Anansi ya había conseguido lo que quería de la Mujer Pájaro, ella le dijo: <<Y ahora, ¿Qué hay de ese secreto que guardas tan celosamente, -Anansi?>>.
Y Anansi le contestó: <<Bueno, la verdad es que no pensaba compartirlo con nadie, pero te lo voy contar. Es un baño de hierbas, está en ese agujero que hay en el suelo. Mira, echaré dentro estas hojas y estas raíces. Ya está. Todo el que se bañe aquí vivirá eternamente y no volverá a sentir dolor. Yo ya me he bañado y ahora soy tan fogoso como un caritillo. Pero creo que no voy a dejar a nadie más que se bañe aquí>>.
La Mujer Pájaro miró la burbujeante agua y de un salto se metió al puchero.
<< Está muy caliente, Anansi>>, dijo.
<<Tiene que estar caliente para que las hierbas hagan efecto>>, le contestó Anansi. Y, entonces, cogió la tapa y la colocó sobre el puchero. La tapa pesaba mucho, y Anansi colocó una piedra encima de ella para que pesara todavía más.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! La Mujer Pájaro golpeaba la tapa con todas sus fuerzas.
<<Si te dejo salir ahora –gritó Anansi-, se perderán los efectos beneficiosos del baño. Relájate y siente la salud que empieza a correr por tus venas>>.
Pero la Mujer Pájaro o no le oía o no le creyó, por que siguió golpeando y empujando la tapa todavía un rato. Luego, paró. Aquella noche, Anansi y su familia cenaron una exquisita sopa de Pájaro y Pájaro hervido. Tardaron muchos días en volver a tener hambre.
Desde aquel día, los pájaros comen arañas siempre que se presenta la ocasión, y un pájaro y una araña no podrán hacerse amigos jamás.